- Así se detalla en la VI edición de La Red del Cambio, el estudio anual de Wallapop que este año analiza el sobreconsumo actual, sus causas y consecuencias
- El análisis refleja una doble contradicción entre los hábitos de consumo, la situación económica y la conciencia ambiental: mientras se adquieren productos innecesarios, el 55% de los españoles reconoce que su salario no cubre sus gastos ni le permite ahorrar, y el 70% declara estar preocupado por la sostenibilidad
- Algunas de las causas del actual patrón de consumo se encuentran en momentos de estrés o frustración, que llevan al 70% de los españoles a recurrir a la compra como forma de autopremio
- Las plataformas de consumo ultrarrápido se insertan como uno de los motores de estas dinámicas de compra y sobrecompra, ya que el 78% reconoce haberlas utilizado este último año, una cifra que se eleva hasta el 95% en el caso de los jóvenes de 18 a 24 años
Los hábitos de consumo varían a medida que lo hace el contexto social de los compradores. En las últimas décadas, diversos factores han transformado la forma de consumir, hasta el punto de que el 56% de los españoles admite comprar productos sin una necesidad concreta, según la VI edición de “La Red del Cambio”, estudio realizado por Wallapop, la plataforma líder en consumo consciente.
Esta manera de entender el consumo genera una doble contradicción. Por una parte, con el propio contexto económico, marcado por el aumento del coste de vida y la incertidumbre financiera, en el que el 55% de los españoles reconoce que su salario no le permite cubrir todos sus gastos ni ahorrar. Por la otra, con los valores de los consumidores: el 70% siguen considerando la sostenibilidad un factor decisivo a la hora de comprar, pese a adquirir productos que no necesitan o que no van a tener ningún uso.
Así lo confirman los resultados del estudio, en el que Wallapop profundiza en la contradicción existente entre el actual modelo de compra excesiva de bienes y servicios no necesarios, la situación económica de los españoles y su consideración de la sostenibilidad. El análisis también incluye una mirada final a la segunda mano y su posición como alternativa a esta situación.
Un entorno diseñado para comprar más, más rápido y con menos reflexión
La volatilidad de los bienes básicos, la dificultad de las familias para ahorrar o la compleja planificación a largo plazo debido a la subida sostenida de los precios de la vivienda son solo algunos de los factores socioeconómicos que determinan la forma en la que consumimos.
Por tanto, el sobreconsumo no ocurre de forma aislada, sino que está fomentado por un ecosistema que fomenta las compras rápidas y poco reflexivas y, a menudo, responde a impulsos de carácter emocional. Así, siete de cada diez españoles confiesan haber realizado alguna compra tras momentos de estrés o frustración como forma de autopremio; y el 53% reconoce que también compra en momentos de aburrimiento.
No obstante, el efecto positivo no siempre es el esperado: ante estas compras no planificadas, el 60% de los consumidores no experimenta ninguna sensación especial; mientras que un 16% reconoce sentir angustia y sólo un 23% afirma sentirse satisfecho.
Del mismo modo, también aparecen tensiones cuando no se puede acceder a lo que se desea: un 64% de los españoles reconoce sentir frustración al encontrar un producto en tendencia que les gusta, pero que no pueden permitirse comprar.
En ese sentido, la gran cantidad de información acerca de promociones y tendencias también tiene un impacto directo en la forma en la que se consume: las primeras influyen al 92% de los consumidores; mientras que las segundas incitan a comprar al 52% de los encuestados.
En este complejo ecosistema se introducen también las redes sociales, cada vez más presentes en la cotidianidad de las personas y que, de hecho, condicionan las decisiones del 44% de los españoles a la hora de comprar, cifra que se eleva hasta el 75% en el caso de los jóvenes de 18 a 24 años.
A todo este fenómeno contribuyen también las plataformas de consumo ultrarrápido, que se han integrado en la cotidianidad de los hábitos de compra de los españoles. Tanto es así, que ya son utilizadas por el 78% de los españoles, una cifra que se eleva hasta el 95% entre los jóvenes de 18 a 24 años.
El coste real del sobreconsumo
Las consecuencias de estos hábitos son significativas. Cerca del 40% del gasto medio se destina a productos no esenciales y, de hecho, uno de cada cuatro artículos adquiridos durante el último año apenas se utiliza de manera habitual.
Estos datos responden a una dinámica de compra en la que dos de cada cinco españoles reconoce que compra más de lo que necesita y, entre ellos, el 76% frecuentemente realiza compras no planificadas de productos que luego no ven ningún uso.
Este fenómeno se acentúa en el caso de artículos adquiridos a través de las plataformas de consumo ultrarrápido. Concretamente, más de la mitad (55%) de los productos comprados en estas plataformas quedan fuera de cualquier lógica de economía circular, ya sea porque se desechan o porque permanecen almacenados sin llegar a utilizarse.
La segunda mano como alternativa
Pese a que los datos confirman que esta forma de consumo está muy extendida y normalizada, también dejan ver que existe también una conciencia sobre la necesidad de buscar un modelo de consumo más responsable. Concretamente, el 93% de los españoles considera importante la durabilidad y calidad de los productos, y el 71% afirma que la sostenibilidad influye en sus decisiones de compra. Por tanto, existe una intención de consumir mejor y, en este escenario, el mercado de segunda mano se posiciona como una alternativa eficaz para abordar distintas tensiones:
- Desde el punto de vista económico, permite acceder a productos de calidad a precios más competitivos y recuperar parte de la inversión inicial al venderlos. Cada persona genera de media 1.112 euros adicionales al año comprando y vendiendo artículos reutilizados.
- Además, ofrece ventajas prácticas, como la liberación de espacio en el hogar: seis de cada diez españoles reconocen tener productos en casa que no utilizan, lo cual supone además una pérdida económica al no vender esos productos.
- A nivel medioambiental, fomenta un consumo más consciente y contribuye al desarrollo de una economía circular, con un consiguiente impacto directo en el medio ambiente. En ese sentido, la compra de productos de segunda mano en lugar de nuevos por parte de la comunidad de Wallapop evitó en 2025 la emisión de 473.000 toneladas de CO2, una cifra equivalente a eliminar todo el tráfico de Barcelona durante siete meses.
- Desde una perspectiva experiencial, permite acceder a objetos con historia y valor más allá de su precio.
“La segunda mano es una alternativa real para el mercado español, que ya es una realidad cotidiana en España. De hecho, el 87% de las personas cree que mantendrá o aumentará su consumo de productos reutilizados en los próximos años. Por tanto, no es solo una alternativa económica, sino una forma distinta de entender el consumo y, cada vez más, la respuesta lógica a un modelo que exige más de lo que ofrece”, comenta Pol Fàbrega, responsable de sostenibilidad en Wallapop.
*Metodología: La encuesta fue realizada por Netquest entre el 11 y el 20 de febrero sobre una muestra representativa de la población española de más de 1.500 personas de entre 18 y 83 años
Sobre Wallapop
Wallapop es la plataforma líder en consumo consciente y humano. Fundada en Barcelona en 2013 y presente en España, Italia y Portugal, Wallapop aspira a crear un ecosistema de inventario único de productos reutilizados que facilite un modelo de consumo más humano y sostenible. La plataforma conecta a los más de 21 millones de usuarios que la visitan cada mes, quienes colectivamente crean más de 100 millones de anuncios anualmente. En Wallapop es posible comprar y vender productos de todas las categorías de bienes de consumo de forma fácil, rápida y segura y, además, es un referente en categorías como motor en España.